martes 13 mayo 2008
 
 
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ENTREVISTA A V.S. PELLI

Fragmento de una entrevista al arquitecto Víctor Saúl Pelli, realizada en su Instituto en la FAU, UNNE, en Resistencia, por Elena Cambil Medina, de ADOBE, Granada, España, y José María López Medina, de Arquitectura y Compromiso Social, Sevilla, España, el 7 de octubre de 2005, y aportada como parte del material ilustrativo del Concurso 20 ideas solidarias para Buenos Aires, organizado por el Grupo Hábitat Social de la SCA.

ECM-JMLM: ¿Qué tipo de arquitecto o de arquitectos necesita hoy la sociedad y en qué medida las escuelas de arquitectura están dando respuesta a esa necesidad?

VSP: …En Argentina.

ECM-JMLM: Eso, en Argentina.

VSP: Esta es una sociedad donde hay más del 50% de la población por debajo de la línea de pobreza, en una de las formas de medición de la pobreza, en base a sus ingresos. Pero de acuerdo al concepto de pobreza con que yo me muevo, no se trata solamente de carencia sino de una situación fuerte de exclusión. No se trata de que le faltan cosas solamente, sino de entender la exclusión como una carencia grande de presencia en el manejo de la sociedad. Pero también como una carencia de instrumentos para moverse dentro de los mecanismos de la sociedad donde se está viviendo. Y, por lo general, la carrera de arquitectura está movida por dos fuertes factores de influencia. Uno, el movimiento planetario de arquitectura, con todas sus riquezas y sus expresiones, que generalmente está originado en los países con riqueza económica. Y hay una tendencia muy fuerte -y comprensible- de estar dentro de ese movimiento, de sentirse no relegados también a una situación de exclusión y no pertenecer a ese movimiento. Yo creo que eso es válido. El otro factor es el mercado. Realmente los chicos se forman, o se supone que se forman para trabajar con las reglas del mercado, donde se le entregan productos y servicios a aquel que los puede pagar, no al que no los puede pagar. Esos dos factores se potencian el uno al otro. El que tiene muchos recursos para pagar, realmente trata de estar en lo mejor y lo más actual de las corrientes. Algo emparentado con la idea de estar a la moda. Pero todo ese movimiento -que tiene sus justificaciones- hace que se olviden o se posterguen, o se den por inaccesibles los problemas del otro 50%. Pero lo del otro 50% tampoco está muy bien planteado. Pues el 50% que está inserto en la sociedad, que está funcionando, comprende toda una escala en la que los que están más bajos, tampoco están en condiciones de pagar servicios profesionales de una forma muy fluida. De manera que la formación se dirige a prestar servicio a los sectores con más capacidad de pago. Y creo que es un fallo de las escuelas, porque una cosa es lo que ve un chico, un estudiante, como factor de atracción, y otra cosa es la responsabilidad de la escuela de redireccionar, de proporcionarle otras lentes para ver la otra parte de la realidad. Y creo que eso es lo que está fallando, en general en la Argentina pero tengo idea que en gran parte de los países periféricos y algunos de los centrales.

ECM-JMLM: Otra pregunta más en relación a la formación de los arquitectos: ¿existe un perfil específico de arquitecto “social” que la universidad deba formar o más bien debería haber una formación genérica que integre también esta vertiente? O dicho de otra manera ¿se debe tender hacia una especialidad en este campo de la profesión o más bien hacia una formación transversal a lo largo de la carrera que prepare al arquitecto para luego afrontar este problema como cualquier otro?

VSP: Hay dos formas de ver esa pregunta. Porque si me estás preguntando si se debe tender a una especialidad, entonces entraríamos en otro gran campo de discusión, que es si en general la formación debe darse por especialidades. No solamente en vivienda, sino también en edificios de lujo, que debería ser una especialidad, no la totalidad. Empezando por ahí, creo que sí es válido que haya esta suerte de especialización, o al menos, orientaciones, que le permita a alguien que ya optó por una orientación, no cargarse con conceptos, con herramientas, con reflejos…del otro extremo, que no le van a ser útiles en el camino que quiere emprender. Es una carga grande. Y dejar ese espacio reservado para una carga mayor de elementos de formación que tengan que ver con la orientación que eligió. Yo creo que sí, que son válidas las orientaciones. No desde el comienzo, pero sí a determinada altura de la carrera. Y creo que eso exige que la base, que los primeros años, se formulen con la responsabilidad de mostrar la totalidad del panorama de las opciones, y también los recursos básicos del oficio. No darle el privilegio a lo que para mí es una de las opciones.

ECM-JMLM: …Estaría bien. ¿Y tiene más sentido formar a técnicos en participación o incorporar a especialistas en participación a los equipos, para formar grupos multidisciplinares?

VSP: Esto me hace acordar que quedó algo pendiente de la pregunta anterior, lo de preparar al arquitecto…¿me puedes leer el principio de la pregunta anterior?.

ECM-JMLM: La pregunta era si existe un perfil específico de arquitecto “social” que la universidad deba formar…

VSP: Creo que es difícil dibujar el perfil de ese arquitecto social, o mejor, improcedente, porque, entendiendo los problemas sociales como fuertemente transdisciplinarios, el tema sería cómo es el perfil del conjunto multidisciplinario que aborda los problemas sociales y qué papel le toca a un arquitecto ahí. Cuando uno dice “el arquitecto es un profesional que tiene un espacio dentro de un equipo multidisciplinar” hay que tener en cuenta que está, de paso, echando por tierra toda una cantidad de ilusiones de un estudiante de arquitectura. No le gusta ser parte de un equipo donde las cosas que salen a lo mejor no van a ser grandes obras de arquitectura, y por añadidura no van a llevar su firma. Pero bueno, creo que es parte del proceso de formación: ir formando otro criterio de misión profesional, otra noción de éxito, que le permita ubicarse de otra manera.

ECM-JMLM: ¿Cuál es ese papel o cuáles son las funciones de un arquitecto en un proyecto de vivienda popular?.

VSP: Por proyecto de vivienda popular se pueden entender muchas cosas diferentes. Tal y como lo entendemos acá en el equipo es un proyecto transdisciplinario y la función del arquitecto es la de aportar, primero su oficio, que es de esperar que esté bien dirigido hacia el tipo de problemas que va a encontrar. Una persona que sabe organizar espacios, que sabe organizar los elementos sólidos para conseguir espacios que sepan responder a las necesidades, a las tangibles y a las intangibles. Y, además, aportar sus conocimientos al fondo común de elaboración de conocimientos y de conclusiones. El arquitecto, como lo demuestra funcionando dentro de un equipo multidisciplinario, sabe un montón de cosas, incluso las que no necesariamente están dentro del perímetro de su disciplina. Pero además, sabe cosas dentro de su disciplina que pueden permitir, a diferencia de lo que es la práctica habitual de la arquitectura, que otro concrete sus ideas. Puede ser que la idea surja, en la práctica, de un trabajador social, una idea arquitectónica… No, no es que surja: más bien que sea el vocero la persona que lo dijo al final, después de una discusión entre todo el grupo. Y para que esa propuesta, que salió por la boca del trabajador social, sea correcta y válida y rica, probablemente es indispensable que el arquitecto le haya aportado todo lo que sabe. Pero si el arquitecto hubiera sido el que formulaba la idea, posiblemente la formule de otra manera, más acorde con su tendencia y su práctica de ser el autor. A mí me ocurre, me dicen “queremos ver sus obras” y yo digo “yo no tengo obras”. Pero no es un juego ni una postura, realmente si uno pone su interés y su trabajo para demostrar que las cosas tienen que ser producidas por un grupo donde el habitante, el usuario, el receptor, es un personaje importante, bueno, ¡no son obras mías!. Como máximo puedo haber sido el coordinador del grupo. Y hasta puede ser que no me guste lo que salió. O sea que no es sólo que quiera echarme encima el mérito, sino que egoístamente tampoco quiero echarme encima la autoría “artística” de algo que no me gustó, pero que estoy muy contento porque sirve para resolver la necesidad, incluida la necesidad estética, pero con las respuestas con las que se siente cómodo el que va a vivir allí, que es lo que importa: es la verdadera solución al problema.

ECM-JMLM: ¿Qué alcance pueden tener los procesos de mejora del hábitat de cara a la reducción de la pobreza?

VSP: Si la pregunta ya está formulada en términos de procesos, ya tenemos la mitad del camino recorrido. En principio se suele pensar en el sector vivienda como el que provee objetos. Y es el objeto-vivienda el que, sí, resuelve una parte del problema de la pobreza al dar respuesta a una serie de necesidades. Pero si uno va un poco más allá y cala un poco más hondo en la naturaleza de la pobreza, pasa a proponer que no se piense solamente en el objeto como el elemento activo en la reducción de la situación de pobreza, sino también en el proceso como un elemento activo. Y bueno, al preguntarme por el proceso ya entramos a ese punto. Y el proceso, con criterios de participación y de respeto –no sometimiento- del punto de vista del receptor y de los otros actores, empieza a funcionar como un reductor de la parte de pobreza que no es carencia sino exclusión. Ese hombre, sobre todo el beneficiario, entra en la práctica de hacerse cargo del problema, de tomar decisiones, de hacerse responsable, de discutir… en paridad de condiciones con personas que en el esquema convencional de la sociedad están por encima de él y no admiten otro tipo de soluciones que no sean las propias. Eso es lo que, en frases hechas, se entiende como “construcción de ciudadanía”. Y la construcción de ciudadanía es un factor muy importante para la reducción de la pobreza, a través del proceso de materialización de la solución habitacional, que, en general- al menos en la cultura occidental- suele ser un acontecimiento muy grande, el hacerse de una casa, hacerse de una vivienda. No es un acontecimiento de todos los días. Generalmente marca un antes y un después en la vida de una familia. Entonces, que ese acontecimiento se produzca dentro de un esquema de fuerte participación es una práctica importante de adquisición de ciudadanía.

ECM-JMLM: Antes de pasar a otras cuestiones, una última pregunta en relación con ese deseo legítimo del estudiante de arquitectura de entrar en el mundo de la arquitectura oficial. En Argentina, ¿qué imagen se tiene desde la profesión de un arquitecto que se dedica a estos temas? ¿y desde la universidad?

VSP: Son dos cosas. Lamentablemente desde la profesión yo debo decir que hay una actitud, en el mejor de los casos, condescendiente. Y en el peor, casi despectiva, como gente que hace unas cosas que ni siquiera son arquitectura. Hay un dato importante, en Argentina juegan un papel muy importante en la formación los medios. Me dijeron que no ocurre esto en todos los países.

ECM-JMLM: En España sí, desde luego.

VSP: En la Argentina los dos periódicos más importantes del país -que son de la ciudad de Buenos Aires pero que se leen en todo el país- tienen un suplemento de arquitectura. Pues bien, solo excepcionalmente aparecen trabajos que tengan que ver con la vivienda social. Sería inexacto si dijera que no aparecen, pero sí que aparecen como algo secundario e, incluso, en varias oportunidades, aparece el problema de la vivienda social encarado desde el ángulo de los arquitectos formadores de objetos, y de objetos bellos, que sin duda, es un enfoque equivocado, mientras trabajen con su belleza. O sea que, el arquitecto que se dedica a estas cosas, en general trabaja en una vía paralela, en una vía alternativa, que es prácticamente ignorada desde el otro lado. No siempre son actitudes negativas, despectivas o condescendientes; a veces hay una actitud hasta de admiración, diciendo este tipo hace lo que yo no me animo a hacer, ¿no? También hay eso, debo decirlo, aunque sólo son casos aislados. Pero en general lo que hay es esta división. Salvando todas las diferencias del caso, algo recuerda a la diferencia entre medicina alopática y la homeopática. Aunque todos tienen que tener el título profesional y haber estudiado la misma carrera, el médico homeópata normalmente es mirado como una especie de extravagante por el resto de la profesión. Bueno, hasta ahí llega la comparación, después hay muchas diferencias, pero sí, este tipo de “arquitecto social” es mirado como gente que está… con una cosa un poco mística…la madre Teresa o algo así. Puedo hablar de mi caso, que tiene muy poco de eso. Yo me río de que, a veces, me llega alguna carta o alguna alusión en periódicos, donde prácticamente están hablando del Padre Pelli, ¿no? Y realmente no es esa mi motivación. A mí no me gusta la idea de ayudar a los pobres, yo creo que eso es beneficencia. Realmente a mí me gusta la idea de construir una sociedad donde no haya pobres, que es otra cosa distinta. Al menos ponérselo como meta.

 

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