BUENOS AIRES DEBATE 2007: INFRAESTRUCTURA, TORRES Y DECRETOS
El 14 de marzo se desarrolló en la SCA la primera mesa redonda de ciclo Buenos Aires debate 2007, con el tema Infraestructura, torres y decretos, que se publica a continuación.
Como antecedente se cuenta el decreto 1929/06, que marca el fin -o el principio- de una discusión que hace foco en la infraestructura y en las torres de viviendas. Entendemos que la gran discusión es el futuro de la ciudad: ¿qué ciudad queremos? Se escuchan muchas voces: funcionarios, vecinos, profesionales, empresas de servicios, jueces. La Sociedad Central de Arquitectos abre sus puertas para el debate sobre la ciudad que queremos.
Buenos Aires debate 2007. Mesa redonda; infraestructura, torres y decretos
Participantes. Ing. Juan Pablo Schiavi, Ministro de Obras Públicas del GCBA
Sr. Rubén García, director de la región Capital Federal de Agua y Saneamiento (AySa)
Ing. José Chelmicki, ex presidente Consejo Profesional de Ingeniería Civil (CPIC)
Lic Gustavo Desplats, Protocomuna de Caballito
Moderador. Arq. Daniel Silberfaden, presidente SCA
Arq. Daniel Silberfaden: Desde la SCA, agradecemos que se hayan acercado a este primer debate, que preanuncia un año de debates. Este ciclo, Buenos Aires debate, concluye en una primera etapa hacia fines de abril con la presencia de los tres candidatos a jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
Nuestros invitados a debatir esta noche son el Ing. José Chelmicki, miembro del CPIC, que preparó un informe que la SCA, con los permisos necesarios, difundió entre los socios de la entidad, porque encontramos que había otra campana con respecto a la información que tuvimos en este periodo entre noviembre y febrero, entre el decreto 1929 y el 220, que da de baja la veda e inicia una nueva forma de operar en la ciudad.
Nos pareció muy oportuno que estuviese con nosotros el Sr. Rubén Garcia, director de la región Capital Federal de AySa, porque gran parte del tema pasará por ls servicios que tiene que brindar AySa a la ciudad de Buenos Aires.
También nos acompaña el Lic. Gustavo Dsplats, de la asociación Protocomuna de Caballito, que ha encabezado muchos movimientos vecinales, hombre combativo y que puede transmitir la posición que hoy tienen los vecinos con relación al futuro.
Quiero leerles un texto que, a modo de borrador, las entidades de ingenieros y arquitectos estamos trabajando (CAI, CPIC, CPAU y las facultades públicas de Arquitectura e Ingeniería), iniciando un trabajo conjunto para ofrecer a la Ciudad de Buenos Aires la posibilidad de contar con una entidad que nuclee a estas otras asociaciones profesionales y académicas, para colaborar con el GCBA y con la ciudad.
Dice así.
El GCBA acaba de cumplir con el mandato constitucional de enviar para su aprobación legislativa el Plan Urbano Ambiental. Falta aun asumir su autonomía, o la coordinación transjurisdiccional en la materia que le son propias en todo o en parte, como el transporte, la seguridad, el puerto las infraestructuras, etc. Sin esto la ciudad no alcanzará una verdadera autonomía ni logrará la coordinación con Nación y Provincia en los resortes físicos de mayor impacto en la ciudad. Indudablemente algo tenía que suceder frente a los caminos divergentes que estaban tomando los problemas y las soluciones en estos últimos diez años.
Inicialmente frente a obras públicas los jueces dieron lugar a amparos solicitados por particulares, luego los amparos judiciales ante obras privadas no se hicieron esperar, como una catarata amenazaban con paralizar toda la ciudad. Luego el Decreto de suspensión de expedientes de obras en noviembre de 2006 que paralizaba 500 manzanas de la ciudad y un sinnúmero de proyectos se detienen incluso fuera del corralito urbano ante el temor y la incertidumbre que genera en todo el territorio gobernado con medidas imprevisibles.
Finalmente, el último decreto finaliza con esta veda y abre un nuevo horizonte de incertidumbre, y en muchos casos de inaplicabilidad. El debate se instaló en los medios como una polarización entre las torres y los vecinos, pero sabemos que no es todo. Las crecientes dificultades, por ejemplo, el tránsito, la polución visual, sonora, etc, de la ciudad, configuran un escenario de desconcierto que se ha intensificado y extendido en los últimos dos años.
Este estado de situación ha puesto en evidencia el fracaso del status quo, en los diversos sistemas que confluyen en el planeamiento de la ciudad. La ciudad no ha avanzado en la definición de planes, articulación de programas o ejecución de proyectos en escala y magnitudes suficientes desde antes del acceso a la autonomía consecuentemente. Otros poderes actuantes en la ciudad han sido presionados a intervenir, como la Legislatura, sancionando algunas leyes menores; el Poder Judicial, dictando amparos, y el mismo Ejecutivo con medidas de emergencia como los decretos citados.
Durante estos diez años hemos intentado debatir las cuestiones de la ciudad, hemos intentado acordar por dónde debe pasar la autopista ribereña, dónde deben realizarse subterráneos, si deben preservarse tal o cual área o edificio, si debe peatonalizarse o no, dónde construir shoppings, si las torres están bien o no, etc. Y todo tipo de decisiones que la ciudad debe tomar. Pero hemos descuidado los mecanismos de decisión, cuyo diseño es obviamente previo a la toma de decisiones. Y este tipo de decisiones requiere de mecanismos particulares porque requiere de consensos muy amplios y porque tratan temas con un extendido impacto en numerosos sectores.
Partimos de la base constitucional y esta es la necesidad primordial de contar con el Plan Urbano Ambiental a partir del cual se derivan todas las accione, Si bien la ciudad no puede detenerse hasta contar con el Plan, las circunstancias nefastas de su demora decenal ha dado lugar a la degradación de una ciudad tendencial y reactiva, librada a su suerte y donde las particulares condiciones de una ciudad semiautónoma -si cabe el término-, ha promovido un fuerte desgaste de las instituciones y las relaciones que tejen la red social de una ciudad cualquiera. Es para nosotros, profesionales de la construcción de la ciudad, un deseo ayudar a poder superar esta situación.
Agradecemos entonces el gesto de nuestros invitados de concurrir a exponer sus ideas y planes y aceptar este debate.
Iniciamos el encuentro con las palabras del Ing. Chelmicki.
Ing. Chelmicki: Agradezco a la SCA la invitación a participar de esta mesa redonda. Para el CPIC debatir el futuro de la ciudad es de vital importancia, nuestras preocupaciones siempre han estado vinculadas con las problemáticas de la infraestructura, la vivienda, el medio ambiente, el desarrollo social, la educación, entre otros aspectos importantes, que permitan un desarrollo urbano integral, equilibrado y sostenido a partir de una visión estratégica de ciudad. En tal sentido siempre ha buscado realizar aportes como el presente caso, en que frente al Decreto 1929 se entendió la necesidad de realizar un análisis de la normativa dictada y sus consecuencias por entender que se estaba generando un precedente grave al frenar la construcción a partir de información que preanunciaba una crisis de crecimiento y el colapso de la infraestructura.
Otro aspecto es realizar un estudio de impacto y de la demanda de infraestructura dirigidos sólo a seis barrios, poniendo como factor responsable de las mayores demandas de infraestructuras y desequilibrios a las obras nuevas, cuando existen otros factores que inciden mucho más en la demanda de los servicios y los desequilibrios existentes. En si, solo el decreto se refiere a indicadores de construcción de los últimos años sin una visión histórica de los mismos. No se analizan los cambios poblacionales que han existido en cada barrio, y cómo inciden en la demanda de los servicios. Tampoco se hace referencia a la demanda de servicios generada por otras actividades, comercios, industrias, o quienes ingresan diariamente a la ciudad por trabajo, salud, educación, entre otros.
También nos preguntamos qué sucede en los demás barrios, en especial la zona sur donde se mueve la construcción y existe alto crecimiento poblacional, con déficit de infraestructura. En definitiva, el análisis de los considerandos del decreto puso a la luz que la medida era, en gran parte, respuesta a la presión vecinal consecuente de falta de planificación y un atraso de ocho años en contar con el Plan Urbano Ambiental.
Las empresas de servicios determinan la demanda de diferentes formas. En el caso de energía, generalmente se utiliza el crecimiento del producto bruto. En el caso de agua potable, históricamente se estima la demanda en base a una dotación y se asume el crecimiento de la demanda y la necesidad de infraestructura en base a curvas de crecimiento de población y, en casos puntuales de crecimiento, se analiza cómo incide en la infraestructura de ese sector.
Por eso es importante analizar no solamente lo que sucede en un punto de la ciudad sino también qué sucede dentro del barrio. En los últimos cincuenta años no ha habido casi cambios poblacionales. En la última década se ha observado decrecimiento. Entre las décadas del ‘80 y del ‘90, en la mayor parte de los barrios hubo decrecimiento, y excepto Mataderos y San Telmo, Boca, Barracas, el Centro y Recoleta, hubo disminución de población. Pero si incluimos la década del ‘90, 1980/2001, vemos que salvo la zona norte, Núñez, que hubo un crecimiento poblacional muy tenue, el gran crecimiento se produjo en la zona sur, donde en Soldati y Lugano el crecimiento fue de prácticamente el 33 por ciento. Ese crecimiento de población ¿cómo incide en la demanda de servicios en esa zona, cómo incide la disminución de población, por ejemplo, en Palermo, del 8 o 9 por ciento, en la demanda de los servicios?
Cada CGP abarca a determinados barrios. Los cambios en los CGP son muy parecidos a los cambios en los barrios que integran. Cuando en un CGP, la disminución es de 9 por ciento, en los barrios que corresponden, hay una aproximación que puede se de un + / - 10 por ciento, está en el orden de entre el 8 y el 10 por ciento.
El otro aspecto importante de destacar es el envejecimiento poblacional. En los seis barrios analizados existe una tendencia a la disminución del sector poblacional de 0 a 14 años y al incremento de la población de 65 o más años, lo que indica que esos barrios tienen una alta tendencia al envejecimiento que se observa al tomar los distintos censos (1970, 1980, 1991 y 2001). La tendencia viene desde hace años.
Estos valores, junto al análisis intercensal de los datos estadísticos de la ciudad muestra que en estos barrios la mayor tendencia a ese envejecimiento genera un fuerte desequilibrio frente a los otros barrios del sur de la ciudad donde observamos lo contrario: una marcada tendencia al aumento de los sectores de 0 a 14 años.
La información por barrios refleja que existen muchos con densidades por encima de la media, con la correlativa densidad edilicia como en Almagro y Balvanera, de 31.000 hab/km2, frente a los casos de Núñez, muy por debajo de la media; Coghlan y Palermo, prácticamente en la media, y Villa Pueyrredón también por debajo. Esto implica que cuando se habla de los desequilibrios muchas veces hay que cuidar qué se pretende llevar al equilibrio, en realidad hay que analizar qué sucede con las densidades poblacionales y las densidades edilicias.
Como una primera síntesis, todos estos datos deben ser analizados porque limitar la construcción en dichos barrios pude acentuar el éxodo poblacional y los desequilibrios existentes. Hay que tener presente para la mayoría de las viviendas sencillas y confortables que se construyen, los compradores son residentes del barrio, hijos de residentes y matrimonios jóvenes que, al no encontrar en el mismo barrio la posibilidad de su nueva vivienda, puede suceder que migren hacia fuera de la ciudad, o hacia otros barrios donde lo que hoy en día se quiere limitar comenzará a producirse.
La construcción en la ciudad de BA
Si vemos la evolución de superficie cubierta autorizada desde 1940 a 2006, observamos una excesiva variación con ciclos muy fluctuantes. En la década del ‘50 y ‘70 hay muchos años con construcción de 4 y 5.000.000 de m2 por año. El máximo fue en 1977 con 7.000.000 de m2 y el mínimo en 2002 con escasos 300.000 m2. Entonces, cuando se habla de acelerado crecimiento con 3.000.000 de m2 tenemos que ser cautos.
Número de viviendas nuevas autorizadas en los últimos años
Si tomamos los últimos 15 años, el promedio está en 9200 viviendas por año. Si se toma la necesidad de viviendas para reposición, no para cubrir un déficit habitacional, en este momento se necesitaría estar construyendo 18.000 viviendas por año. Con lo cual, 9000 por año ni siquiera cubre las necesidades de reposición.
Quiero señalar con respecto al tema del déficit un informe de la Auditoría. Sin duda que falta una política habitacional mucho más agresiva y abarcativa dirigida a dar solución al grave problema de déficit de viviendas que padece un importante sector de la población, que no accede a los créditos ni a otras alternativas.
Las entidades profesionales y el sector de la construcción siempre han alentado el desarrollo de programas y han sumado su esfuerzo en pos de dichos objetivos, y siempre lo seguirán haciendo.
Los servicios de red en la ciudad de BA
Los mas importantes que analizaremos son saneamiento (agua y cloaca), energía eléctrica, gas, y la telefonía, muy importante, lo obviaré porque la ciudad, en este momento, salvo cuestiones puntuales no presenta mayores problemas.
En el caso del agua, es de supone que a partir de que AySa tomó la concesión los objetivos de cobertura y demanda debieran ser cumplidos por la nueva administración. También corresponde decir que desde hace varias décadas no se hace una planificación integral de inversiones importantes en ampliaciones y cambios de las redes, excepto ahora que estamos frente a un nuevo plan director que deberá ser analizado en sus alcances.
Uno de los aspectos en que al inicio se hizo hincapié es crecimiento y decrecimiento de la población. En el caso del agua potable, la demanda depende de la población; el caso residencial es el que consume. No solo importa analizar puntualmente en un sector el crecimiento edilicio, también analizar la variación de la población, el número real de habitantes que hay por vivienda en un sector de ciudad y no en base a simples estimaciones. Es importante recordar que durante la década del ‘90 se construyeron más de 100.000 nuevas viviendas y, sin embargo, en la mayoría de los barrios en que hubo fuerte construcción, hubo decrecimiento poblacional.
Otro aspecto que no debe dejarse de lado es el excesivo nivel de consumo de agua que presenta la ciudad, que si bien el agua entregada a la red por habitante/día disminuyó en las últimas décadas, superamos ampliamente los promedios de otras ciudades. No existe una cultura del cuidado del agua y su derroche en el lavado de veredas, vehículos, pérdidas internas, etc, y son realmente un factor importante. Otro factor no menor es el actual cuadro tarifario, que en el caso de los edificios multifamiliares -el 75% de las viviendas- que al no haber medición, da lo mismo ahorrar que derrochar. Una política de prevención y cuidado incentivando su ahorro, seguramente abatirá en buena medida la demanda y, por ende, las necesidades de infraestructura tanto de agua como de cloaca. Es imposible para cualquier Estado, asumir y ampliar sus instalaciones permanentemente, producto del derroche y descuido del agua.
Energía eléctrica
Es importante destacar que en la ciudad se produce más energía que la que se consume, entregándose el remanente al Sistema Interconectado. Otro aspecto que se debe analizar es la incidencia del consumo de energía eléctrica por tipo de usuario. La información de 2004 dice que el consumo residencial es solo el 37 por ciento del total en BA, el comercial es 41 por ciento, es decir que la incidencia que tiene el consumo residencial en la ciudad en forma global es bajo. Habría que analizar no solamente el incremento de consumo que pueden generar las nuevas viviendas sino también qué sucede con el otro 63 por ciento de usuarios que consumen energía.
El tema de la energía tiene otro aspecto importante de analizar. Si abalizamos los últimos diez años, el consumo residencial se incrementó en un 33 por ciento, y el comercial en un 128 por ciento. Si tomamos dos décadas, el residencial se incrementó en un 100 por ciento, y el comercial en un 300 por ciento, se cuadruplicó. Esto implica, para el desarrollo y la planificación de la ciudad, no solamente tomar el componente de población o viviendas nuevas, sino tomar el total de los usuarios.
En el caso de gas natural, sucede un tema parecido en lo referente al consumo. El consumo residencial es el 27 por ciento del total, el problema que tiene la ciudad es que no produce gas, depende de otras jurisdicciones y de transporte. A nivel global, hubo un incremento del consumo, pero fue debido a que las usinas que producen energía eléctrica incrementaron su consumo.
Conclusiones
Un análisis del comportamiento de las infraestructuras enfocado solamente a las construcciones de vivienda nueva en seis barrios, sin analizar otros factores que inciden en la demanda de los servicios, será al menos incompleto sin aportar conclusiones ciertas. Los cambios, tanto disminución como incremento en la población deberían estar presentes en el análisis a encarar por el gobierno referido a la capacidad de absorción de los diferentes servicios. El trabajo desarrollado buscó poner en su justa medida la incidencia de la construcción de las nuevas viviendas multifamiliares en la necesidad de infraestructura de los servicios y qué otros factores deben ser analizados por las autoridades: población, cambios de demandas por tipo de usuarios, políticas respecto del derroche del agua, etc.
Por otra parte, el estudio puso en evidencia otras situaciones importantes para la vida de los barrios, que se agravarán si se mantienen restricciones a las nuevas construcciones sin desconocer la existencia de otros factores que también se deberán analizar. ¿Qué ciudad queremos?
En tal sentido, la ciudad cuenta con dos excelentes herramientas previstas en su Constitución. El primero es el Plan Estratégico, debatido, consensuado y aprobado en 2004 con la participación de más de 200 organizaciones de todo tipo de la ciudad. El segundo es el Plan Urbano Ambiental que lamentablemente lleva ocho años de atraso.
Existen ciudades en las que hoy se pueden observar los excelentes resultados que se logran en poco tiempo cuando gobierno, ciudadanía e intereses sectoriales se alinean detrás de un objetivo común. Espero que en poco tiempo BA integre ese selecto grupo de ciudades.
Lic.Desplats: Ante todo agradezco a la SCA la deferencia de haber creído que podíamos colaborar modestamente en la visión que tenemos los vecinos y organizaciones de Buenos Aires sobre este tema. Lo primero que es menester aclarar es cuál es nuestro interés y el sentido de las protestas que desde hace 10 meses estamos encarando en BA. Lo que nos interesa debatir, lo que intentamos poner en el tapete de la discusión es el modelo de ciudad para BA, el modelo de crecimiento que tenemos que plantear, y digo tenemos porque no hay duda de que esta mesa es la primera vez que tenemos la posibilidad de reunirnos para tratar de buscar un consenso de solución a esta problemática. La temática de las infraestructuras es para nosotros la más importante de los temas secundarios, el tema fundamental es cómo crece, adónde crece, y con qué esquema de previsibilidad para los próximos 10 o 20 años.
A lo largo de estos 10 meses hemos obtenido algunos logros: haber instalado en la agenda de gobierno, de campaña, de la sociedad, la problemática del crecimiento de BA; otro tema muy importante es que desde hace mucho tiempo, en el séptimo conglomerado urbano más importante de la Tierra, BA y su área metropolitana, no tiene un mapeo de las infraestructuras por separado y combinadas. No lo tenía, fue reclamo de los vecinos que tomó en cuenta el GCBA y por primera vez en muchos años tenemos un mapeo de infraestructura.
El segundo punto también reclamado por los vecinos y que se convirtió en realidad, es saber cual es el estado de las infraestructuras, qué porcentaje tienen de utilización y cuál es la proyección de crecimiento para el futuro. Para esta evaluación el GCBA convirtió en realidad otro de nuestros pedidos. Nosotros planteábamos desde junio del año pasado la necesidad de limitar la entrega de permisos de obra por 90 días a los efectos de realizar la evaluación que permitiera determinar el estado de las infraestructuras. Esta limitación en la construcción dio el tiempo necesario para esa evaluación: estos son desde el punto de vista vecinal, logros. Obviamente tenemos propuestas, no tenemos duda que el tema de fondo es la modificación del Código de Planeamiento Urbano (CPU), que si bien es la ley 449 de 2000, tiene básicamente 30 años, y el problema no es que en BA no hay planeamiento urbano, sino que lo que se está construyendo es el modelo al que tiende el código actual. Como saben, si se demoliera BA y se construyera al máximo de Código, permitiría 10.000.000 de habitantes en la ciudad. Y allí plantea el modelo de ciudad al que se aspira. Hay dos ejemplos bien marcados: uno es el que representan San Pablo, México, Santiago de Chile; el otro es Montevideo, Córdoba, Blumenau, una gran diferencia entre calidades de vida de los vecinos de cada uno de los dos modelos. San Pablo es una de las ciudades más contaminadas del mundo, con alto grado de violencia y peligrosidad, que ha sido abandonada por la clase media y media alta, que se ha mudado a la periferia. Eso no es lo que queremos para Buenos Aires. Es muy importante la modificaron de la ley de impacto ambiental, ley 123; según opina un informe de la defensoría del pueblo de la ciudad, presentado a fines de 2006, las modificaciones de la 123 bastardeó una ley buena de Impacto Ambiental, pero muy alejada de la ley madre en estudios de impacto ambiental de la Comunidad Europea, o de las leyes que regulan el estudio de Impacto ambiental en las principales ciudades del mundo. Porque el modelo de estudio de impacto ambiental individual de la ley 123 está fuera de época, y es increíble pretender que de manera individual fábrica o edificio causen una importante afectación al medio ambiente por si solos. Lo importante es adecuarse a las normativas que plantean estudios de impacto ambiental estratégicos, de sector, de polígono.
En un caso específico, en Caballito, hay 378 emprendimientos, entre edificios recién terminados, en construcción y en inicio de construcción. Lo que debería tomar un EIA estratégico, cuando se quiere instalar un nuevo edificio de 12 pisos en Caballito, no es la afectación de ese edificio a las redes, sino los 377 más ese, y en esa cantidad de interrelaciones más profundas está el impacto real sobre las distintas redes.
También hay que adecuar la ley 123 a los parámetros de la Organización mundial de Salud, en el límite establecido de densidad de hab/km2, la cantidad de espacio verde por habitante en cada zona, el nivel de contaminación del aire, auditiva, y cada uno de estos niveles tiene un umbral.
Es menester cambiar la metodología que prescribe que es el emprendedor quien realice el EIA, sino que sea el Estado quien realice los estudios que permitan determinar la incidencia en distintas infraestructuras.
Disiento en algunos temas del informe del Ing. Chelmicki. Da datos del censo de 2001, pero también otros del sistema de estadísticas; si se toma el dato censal, en Caballito en 2001 había un promedio de 24.000 hab/km2, pero según el mismo sistema de estadísticas de BA publicado en el anuario 2006, con datos de 2005, la densidad es de 27.000 hab/km2. O sea que en 4 años aumentó un 12,5 por ciento la población de Caballito, lo que muestra que no está bajando la población, Y con datos propios, sabemos que en 2006 se terminaron de construir en nuestro barrio 100 edificios, tenemos el listado completo. Haciendo una cuenta rápida, con 100 edificios de entre 8 y 16 pisos, a un promedio de 10 pisos, 3 unidades por piso, cuatro personas por unidad, 12.000 habitantes más el año pasado, dividido 6,8 km, da 1800 vecinos más, lo cual sube la densidad a 29.000 hab/km2, y eso da un crecimietno anual de 6.55 por ciento de la población.
Vamos a 2007, con 150 edificios por terminar de ente 8 y 36 pisos, unos con 10 unidades por piso, llegamos a 21.000 nuevos vecinos. Así, la población de Caballito será de 32.000 hab/km2 a fin de 2007, y el crecimiento poblacional del año será de 11 por ciento.
La diferencia entre 2001 y 2007, con nuestras proyecciones, pasa de 24.000 a 32.000 hab/km2, es un incremento de 8000 habitantes; 33,33 por ciento de crecimiento de la población de Caballito en 8 años, el mismo que había marcado el ingeniero Chelmicki para 20 años en Lugano.
Rubén García: Agradezco a la SCA compartir este debate. Haré una breve introducción en lo que respecta a AySa, proveedora de agua y desagües cloacales de la ciudad. El enfoque es contar qué hicimos, con estudios concretos desde la promulgación del decreto 1929, qué estamos haciendo ahora desde la promulgación del decreto 220, y qué vamos a hacer en el futuro.
Retomando el desarrollo del Ing.Chelmicki, daré un complemento al enfoque del crecimiento y a la demanda asociada a él: es cierto que hay que tener en cuenta los crecimientos, decrecimientos y demandas globales, y trabajar activamente en bajar las dotaciones. Para eso tenemos una campaña permanente de uso racional del agua, que permite concientizar a toda la población de lo que significa el derroche, y tener más agua no solo para facilitar el crecimiento de la ciudad sino también para poder desarrollar las expansiones en el Gran Buenos Aires, porque hay un déficit de cobertura muy importante. Otro punto en el mismo sentido de bajar las dotaciones por habitante es el avance progresivo a micromedición y en particular en Capital Federal, resolver cómo medir en los edificios en propiedad horizontal.
Se apunta a tener disponibildad del producto, pero hay otro enfoque, que utilizamos para el estudio particular sobre barrios, que llamamos la demanda localizada”. Haciendo historia, a partir de la promulgación del decreto 1929 y de información estadística suministrada por el GCBA se ha proyectado el crecimiento de estos seis barrios a cinco y diez años, y han dado un dato muy importante para nosotros: la cantidad de metros cuadrados permisionados con construcciones, que hoy están en proceso, de 2005 y 2006: esta es la demanda inmediata.
Una densificación de la construcción en localización muy puntual requerirá obras asociadas, básicamente de transporte: esto significa ampliación, renovación de cañerías frentistas distribuidoras, cañerías maestras.
Hicimos un trabajo a nivel de detalle exhaustivo porque teníamos localizados cada uno de los emprendimientos a realizar en los seis barrios en términos de los metros cuadrados permisionados.
A partir de alli hicimos un análisis del punto base –el nivel de servicios en la zona-, en la cuadra, y el estado de esa infraestructura y sus características: diámetro, material. Frente a esta demanda localizada y la proyectada se verificó qué es necesario tanto para atender a la demanda inmediata (permisionados 2005/06), una serie de obras para acompañar el desarrollo, que se atenderá en un programa de dos años, y el resto, la demanda futura, atenderla en un programa de tres años, con lo cual este plan director para los seis barrios alcanzará cinco años de obras e inversiones por parte de AySa.
Terminado este estudio, y antes de la promulgación del decreto, se firmó un convenio entre AySa y el GCBA que resguarda los intereses de los particulares y favorece el crecimiento de la ciudad en términos de infraestructura. Uno de esos puntos es el requerimiento de certificado de factibilidad ante AySa, porque eso nos permite anticiparnos a esa demanda y mas allá de ese plan director, si hay que adelantar alguna obra se hará. Otro punto importante es que AySa asumió la ejecución de estas obras, razón por la cual no hay impedimento desde el punto de vista técnico o hidráulico para frenar el crecimiento proyectado. Ese es el marco general, en términos de un convenio concreto con la ciudad de Buenos Aires, que da una cierta tranquilidad no solo sobre el estado sino también sobre la remediación futura de las infraestructuras.
Ing. Schiavi: Agradezco a la SCA la posibilidad de discutir sobre este tema, que creo que es un desafío, creo que tenemos por primera vez la posibilidad de que un tema que estaba en los despachos oficiales, muchas veces discutido aquí (en la SCA), pase a ser un tema de la comunidad: en qué ciudad queremos vivir. Esto debería dejar de ser una abstracción y comenzar a ser parte de lo que nosotros en el imaginario de la construcción de una ciudad tenemos como norte, y para eso como Estado tomamos la decisión en su momento de intervenir. Recuerdo los días previos al decreto 1929, acá mismo, hablábamos con el Arq. Silberfaden porque veíamos una ola de discusión fuerte, sobre abrir una serie de debates públicos acerca de cómo impactaba el crecimiento, cómo algunos barrios transfiguraban, cómo un código que hasta los momentos de la crisis y de la no construcción parecía que estaba ausente porque no se veía la potencialidad que tenía, en el momento en que los índices de crecimiento fueron importantes comenzó a hacerse notar. Y algunos barrios que tenían indicadores de crecimiento más regulares cambiaron y comenzaron a modificar su fisonomía.
Celebro que tengamos la oportunidad de discutir esto, y que este tema esté en la agenda pública de las próximas elecciones, de las que vendrán después y de nuestra vida comunitaria. Que la discusión que en gran parte esta casa y la matrícula de arquitectos lleva adelante desde hace muchísimos años, pasó a ser un tema cotidiano.
Quiero aclarar que nosotros no frenamos la construcción, sino que intervenimos ante una situación conflictiva, que tenía tres indicadores centrales: 1. un proceso creciente de judicialización del planeamiento, que para mi era lo más grave que podía suceder, cuando un poder del Estado interviene en otro y empieza a ejecutar políticas y a generar y cambiar condiciones. Habíamos tenido un fallo muy duro en la construcción de viviendas en Casa Amarilla, donde habíamos licitado 1300 unidades a sectores medios y populares, y un fallo judicial impidió empezar la obra, después vinieron otros en Palermo y Caballito, y nos parecía que cuando la justicia interviene, el Estado no presente es un problema grave.
2. A la luz de la discusión social y vecinal que Gustavo Desplats pone de manifiesto, vimos lo que estaba pasando en los barrios y cómo esto tenía correlato en el segundo actor político de la ciudad, la Legislatura. Recibí el mismo día tres proyectos: uno decía que Caballito tenía que tener FOT 1 otro que había que pedir estudio de impacto ambiental para todas las viviendas que tuvieran más de 450 m2, y el tercero planteaba una cantidad de normativas de imposible cumplimiento. Empezamos a pensar que hay una complejidad social cada vez más clara, es la rémora de no tener el Plan Urbano Ambiental en marcha, los jueces interviniendo en la cuestión urbana, una discusión acerca de si las infraestructuras van o no y, por último, los legisladores que con 40 votos podían hacer un cambio de zonificación violentísimo. Ante eso tomamos la decisión de intervenir con un decreto transitorio, que ponía una cláusula suspensiva solamente en los trámites de permiso, y nos daba tiempo para hacer varias cosas.
Lo central era el Estado recuperando en algo su rol. La ciudad no tiene estudios de infraestructura porque hace diez anos se dejaron de hacer. Hace diez años, yo tenía casi este mismo cargo, y había una dependencia llamada Crisba, cuyo rol era, cuando una compañía iba a empezar una obra, averiguar por dónde iba a pasar el trazado, a quién abastecería, el motivo de la obra, plan de inversión, y en función de eso se planificaba si el pavimento estaba en conservación, y empezábamos a ordenar la infraestructura de la ciudad para adecuarla al Código de Planeamiento que preveía tales área de desarrollo, determinados indicadores, y se cruzaba con la permisología. Esto lo tuvo este Estado hace 15 o 20 años, y hoy no lo tiene; no tenemos cruzados los datos de infraestructura con los de permisología. Tuvimos u proceso de desinversión crítico, hoy tenemos una pérdida de agua monstruosa en la ciudad porque no hemos invertido en parte del equipamiento público ni en la infraestructura básica para sostener una monumental inversión que tiene Buenos Aires encima.
Entonces, la decisión que tomamos fue intervenir, ocupar ese lugar, estudiar detalladamente las infraestructuras de la ciudad. Podrán preguntarse por qué no se hizo antes. En realidad empezamos con Mario Sabugo (actual subsecretario de Planeamiento) a recopilar datos de información, y este decreto nos obligó a tenerlo terminado en 90 días. Convocamos a todas las empresas de servicios. AySa trajo planos precisos, hoy sabemos cuadra por cuadra cuales son los requerimientos, dónde tenemos los problemas, cuáles son los problemas de la demanda inmediata, a mediano plazo, y cu´snto tenemos que invertir como Estado para resolver esto.
El segundo punto fue estudiar detalladamente muchos de los datos indicadores y las cosas presentes en la sociedad, y actuamos, intervinimos, hicimos esto que para muchos de ustedes fue una cosa muy brava, muy difícil; discutí muchísimo con el Arq.Silberfaden, porque él defendía una cosa que también es real, que la matrícula había dejado de ser un colectivo de arquitectos contratados, para ser también emprendedores pequeños que habían generado una motorización de la construcción, en muchos de estos barrios, y que un decreto que planteaba la incertidumbre los ponía en una situación compleja. Yo le decía, vamos a tratar de que la seguridad jurídica sea tal que si se puede construir en un lugar conforme a Código, en ese lugar haya agua, porque hoy es posible que no haya agua o que surja un problema ambiental severo en función de que no ha habido un planeamiento más preciso.
Trabajamos tres meses muy duro, en un momento no quisimos comunicar más porque sabemos que este es un tema subjetivo del debate público, y planteamos un nuevo decreto de salida.
Buenos Aires debe ser el primer distrito en la Argentina en que AySa se obliga a entregar un certificado de factibilidad técnica, cosa que no podían hacer antes porque no estaban cruzados los datos. En muchos lugares donde se construye, fuera de estos seis barrios, se camina sobre un terreno sinuoso. Nos aterra como Estado, infraestructuralmente, el Proyecto Retiro, porque sabemos que caminamos sobre un filo de construcción de infraestructura enorme. El primer punto entonces es la generación de un certificado de factibilidad técnica. Creamos una comisión ad-hoc que hace que el Estado esté cubierto, que el planeamiento no dependa de si AySa da o no aptitud técnica, que trabaje junto con el Estado que es el único que puede decir si la obra puede ejecutarse, si tendrá demora o no, lo que es importante en términos técnicos es cómo se ejecuta.
Trabajamos un parche: bajar a 5000 m el requerimiento de impacto ambiental para cinco barrios, porque Núñez después del estudio de infraestructura no presentó problemas entre los barrios evaluados -lo habíamos elegido en conjunto con los otros porque teníamos un solo indicador duro, la cantidad de metros construidos en función de los metros originales que tenía el barrio-. Seguramente es un indicador incompleto, pero para la intervención rápida, fue el que tomamos. Digo parche porque creo que vamos a un cambio de la ley de impacto ambiental, muy bien concebida pero tan tocada en los últimos tiempos con reglamentaciones que en muchos de sus aspectos ha perdido sentido. Creamos varias comisiones,
1. La interfuncional de Habilitación Ambiental, prevista en la ley de Impacto, cuya lógica es que todas las áreas de gobierno involucradas trabajen mancomunadamente planteando cómo son los impactos de cada tipo de construcción y la posibilidad de hacer estudios globales. Vamos a convocar a los organismos y a las instituciones académicas a hacer estos estudios globales en cada uno de los barrios: este decreto tuvo como origen trabajar en la desjudicialización del problema, y los fallos de los jueces están soportados sobre los estudios de impacto ambiental globales, no puntuales.
2. Volver a crear una dependencia como Crisba, comité de coordinación y planeamiento de infraestructura, para trabajar mancomunadamente con la empresa acerca de su plan de inversión y dónde se localizarán las obras. Calcular la previsión de crecimiento, sino la idea de construir en el sur será un acto voluntarista.
3. Convocar al foro participativo permanente para las reformas al código; mandamos junto con el decreto, el Plan Urbano Ambiental; les pedí a los diputados que salga en un año. No hay motivo para que un plan urbano coherente y lógico no sea aprobado. Paralelamente, sabemos que hay una discusión pública acerca del Código, para eso abrimos estos foros; en el segundo semestre de este año empezaremos a discutir los temas nodales de cuál es la ciudad en que queremos vivir, en los que seguramente la matrícula de arquitectos, la de ingenieros, las organizaciones de la comunidad, podrán participar para tener algo en línea con el Plan urbano que estamos concibiendo, que tenga lógica y que hable de futuro.
Planteamos realizar un plan de desarrollo urbano de zonas promocionales, hemos puesto 176.000.000 de pesos en la línea H de subte que conectará la zona norte de la ciudad con Parque Patricios y Pompeya. Si como ciudad no tenemos una estrategia para aprovechar urbanamente ese lugar que tiene todavía una densidad muy baja, la mayor cantidad de espacios verdes por habitante, un FOT muy generoso con el actual código, y que parte de su industria básica se ha ido desacoplando, con lo cual tiene una vacancia de tierra enorme, si a eso no le ponemos promoción del Estado, dinero, búsqueda, estamos fallando en la posibilidad de generar un poco más de densidad.
El último es un programa de supervisión de obra. Gran parte del conflicto ocurrió porque el Estado falló en cómo controlar al privado, y el privado fallo en cómo hacer su trabajo. Es muy difícil en un país que se quedó sin empresa de la construcción, edificar los valores actuales; tenemos 3800 viviendas en construcción en las villas. Empresas que hace dos años no existían, hoy tienen en ejecución una cantidad de meteos cuadrados en lugares complicados, con obras complejas.
El Estado no controló adecuadamente las obras, y eso generó un enorme conflicto con los vecinos, que se encontraron con el problema de tener obras sábados y domingos.
Para terminar:
Primero, hemos tenido que tomar una medida que no es simpática, que creo que está remedada, hoy el planteo judicial del tema tiene poco asidero salvo algún caso puntual; vamos a invertir de conjunto en un primer momento AySa y luego la ciudad, una cantidad enorme de dinero, vamos a firmar un convenio con AySa para comenzar el plan de saneamiento de BA, queremos construir el colector margen izquierdo de la ciudad, queremos que haya una planta de tratamiento y un emisor al río, queremos construir definitivamente el colector San Fernando-Retiro, Tenemos un plan de obras en marcha que va a hacer que muchos de estos problemas se resuelvan. Estamos confiados en que gran parte de las demandas judiciales van a tener poco sentido.
Lo segundo es el compromiso de construir un Plan Urbano lógico que integre y vertebre. Esta ciudad que tiene cada vez menos población, tiene cada vez más actividad, o cada vez entran más cantidad de vehículos con mayor cantidad de personas; mucha vivienda particular se ha transformado en oficinas o servicios, Barrio Norte ya no es más un lugar residencial, sino un lugar donde se trabaja, lo mismo que el centro de Caballito o Palermo. Muchos de estos impactos entre el censo que manejamos y la realidad zonal de esos lugres, en conjunto tenemos que procesarlos. si no, no sería lógico que en un censo de 2. 860.000 personas, con una población con la antigüedad que tiene, tengamos elecciones de 2.100.00 personas mayores de 18: sabemos que muchos ya no viven en la Capital, para el tema de densidades en la ciudad, necesitamos indicadores muy precisos que permitan proyectar con más decisión.
Por último, la discusión final es el modelo de ciudad, de fondo, de esta ciudad que deberá volver a ser amigable, vivible, con mejores niveles de calidad ambiental y, por otro lado, que siga siendo la puerta de entrada de las inversiones en la Argentina, que sea vanguardia de desarrollo urbano, que pueda promover con la actitud proactiva estos desarrollos. Esta ciudad que se permite proyectar la autopista ribereña invirtiendo una cantidad de dinero enorme en esa obra, construir cosas fuera de la agenda, como 12 viaductos por debajo de la línea ferroviaria, recuperar parte de su infraestructura para que ese modelo de ciudad y esa discusión que siempre será subjetiva, tenga algún basamento y la podamos dar. Si no, es utópica.
Rubén García: Para conocer la cantidad de gente que se mueve en BA hace falta información. Cuando se toma el problema de la infraestructura solo por la cantidad de obras que se construyen y no se toman en cuenta todas las otras cuestiones que generan demanda en la infraestructura, que no es solamente el comercio -hay 2.000.000 de personas que llegan a la ciudad, trabajan, consumen y salen-, peo hay que saber en qué zonas se produce la sobrecarga para poder hacer un impacto en la infraestructura. Creo que los datos y la información son muy importantes para no ser subjetivos al traducir lo que pensamos a la realidad. La información de que Caballito tiene una cantidad de habitantes está en el Anuario Estadístico de la Ciudad de BA, donde dice para la comuna 6, para 2001, estimado 183.300 habitantes; para 2010, estimados 183.000 habitantes.
El otro tema, (responde a Desplats), es que Ud toma 4 habitantes por vivienda, y en Caballito hay 96.000 viviendas estimadas para 2006, y tenemos 190.000 habitantes: la cuenta da 1,96 hab/viv. Si estimamos que en Caballito hay 4 habitantes por vivienda, el estimado da 400.000 habitantes. Obviamente cuando comparamos con la red, ésta no alcanza. Cuando se hace una proyección hay que partir de datos ciertos para no llegar a resultados equivocados.
Ing. Schiavi: Una aclaración: es un dato capital saber cuántas personas circulan por Buenos Aires por día. En unos días presentaremos un plan integral de tránsito, con lo cerramos una matriz origen / destino de vehiculos, y estamos ya en 1.100.000 vehiculos por dia que entran a BA desde el conurbano, y en vehiculos particulares no pasan del 30 por ciento. El 6 por ciento es subte, el 24 por ciento es ferrocarril. No se puede pensar más la ciudad de BA desde ella misma. El único dato que tenemos por ahora es la cantidad de autos, vamos a tener otros valores, calculábamos que la cantidad de gene que entraba por día era el doble de la que vive, pero será un poco más. Esto cuadra con el uso de nuestras infraestructuras. Hay que tener la audacia de cruzar matrices en el análisis de los datos, no tomarlos de manera estática. Hoy hicimos un cálculo: hay 18.000 lugares de estacionamiento menos en garajes, pero en las calles y los estacionamientos en veredas, se ven mucho más de 18.000 lugares ocupados: cambió mucho la dinámica social de la ciudad. La actual BA requiere que trabajemos en forma más precisa en cuanto a la elaboración final del dato.
Preguntas:
Cristian Scarpeta, Clarín. Para Schiavi: ¿quée piensa del proyecto de ley 3077 del Pro que plantea ampliar las medidas a todos los barrios de la ciudad, y exigir un certificado de factibilidad de todas las empresas de servicios?
Ing. Schiavi: El pedido de certificados a todas las empresas, parece que es un proyecto que puede servir, pero lo que hicimos primero es mucho más fuerte, porque por mas que haya una ley que lo obliga, si AySa no tiene datos duros, crudos y el volumen de inversión para poder abastecer, aunque esté la ley, entregará algo de dudosa realidad. Es una idea que el presidente de la Comisión de planeamiento tuvo en su momento, no me parece mal a futuro, pero lo primero es garantizar en los lugares donde hay una afectación clara a la demanda inmediata y sobre lo que ya está construido u ocupado, darle un tratamiento más claro. En relación al segundo planteo, si extender la zona a toda la ciudad, tuvimos discusiones. Es muy difícil tomar los barrios como unidades homogéneas, hay barrios que tienen características muy particulares, son todas zonas de alta densidad, lo que tenemos que lograr de común acuerdo, y en esto es importante el rol de AySa y del Estado que no debe dejar su lugar, es invertir. Tenemos que planificar y hacer las inversiones adecuadas para que el único nudo al planeamiento sea el Código.
Cristian Scarpeta, Clarín: ¿Cuántas obras se pararon por no recibir el certificado de AySa o pasar la evaluación de impacto ambiental desde las últimas medidas tomadas?
Ing. Schiavi: Ninguna, solo se paralizaron las sometidas a amparos o decisiones judiciales. Por el decreto, ninguna, se hizo una medida suspensiva en el trámite de los permisos, durante esa época se presentaron 63 permisos, y estamos procesándolos. Buenos Aires tenía un acumulado de permisología entregada, y al mismo tiempo muchas cuyas obras no se habían empezado,lo que daba un back up para que la industria de la construcción no se viera afectada. Entendemos que mucho de la industria de la construcción tuviera temor y lo planteara democráticamente inclusive por medio de una solicitada, o levantara la voz, pero sabíamos como responsables del Estado que esto no iba a generar ningún quiebre ni cambio en la curva de construcción.
Arq. Fabiana Martínez: Al Ing. Chelmicki: Dentro de la infraestructura, ¿se estudió el impacto en las redes de tránsito, ya que lo que experimentamos además del aumento vehicular es la impermeabilización de las calles empedradas, adoquinadas, una impermeabilización muy grande de suelos que provoca la poda –o tala- de árboles de mas de 80 o 100 años, porque no tienen de donde tomar agua. El asfalto constante impermeabiliza las capas de agua. Creo que esto no se incluyó en el estudio de infraestructura.
Ing. Chelmicki: El estudio enfocó el análisis de la demanda de las infraestructuras por el lado de las obras nuevas: era arriesgado, había que incorporar una serie de elementos más. Hay que tener información cruzada, está la infraestructura que corresponden al tránsito, escuelas, salud, y no solamente por la vivienda sino por el cambio poblacional, porque en el área sur no solamente hay incremento poblacional de la ciudad sino el que llega todos los días a los centros de salud, BA no puede tomarse aislada, estamos en un área metropolitana, recibimos vertidos desde el norte o el oeste, pasan por Buenos Aires y se frenan en el Riachuelo. El problema muchas veces es que por más que se hagan obras de infraestructura, si siguen viniendo desde arriba y no se resuelve el problema del sur, la cota piezométrica siempre subirá por más obras que hagamos. Es un tema integral, metropolitano. Es una buena oportunidad no solamente para BA contar con un Plan Estratégico, un Plan Urbano Ambiental, y trabajar en el desarrollo integral de la capital con el GBA.
Arq. Martínez al Sr. Rubén García: Con respecto a las redes de agua, el problema más grave es que con la privatización de Aguas argentinas, uno de los puntos del contrato de privatización imponía la colocación de medidores de agua en todas las propiedades de la ciudad, no solamente las viviendas unifamiliares sino los edificios en propiedad horizontal.
Rubén García: es una materia pendiente de la concesión anterior. El contrato de Aguas Argentinas incluía la facultad de avanzar en la micromedición en edificios de propiedad horizontal; ese proceso de inició y generó recursos judiciales que con un fallo de Corte impidió avanzar en las micromediciones en los inmuebles de propiedad horizontal. Fue un tema pendiente, y lo está aún para esta concesión, y es un desafío.
Hoy no hay alternativa física que no sea la medición global, y es otro tema a debatir cómo se distribuye esto en términos tarifarios. Un tema que queda planteado a quien corresponda, es que los edificios sean construidos, como hoy en Chile, con bajadas independientes para que cada unidad tenga un medidor. La infraestructura esta así preparada de arranque para concebir una medición individual.
Lic Desplats. Me faltó redondear cuál consideramos nosotros que es el problema, y no es que se hayan construido 3.000.000 de m2 cubiertos (voy a aclarar que nunca se construyeron 7.000.o000, se pidieron permisos para 7.000.000 en 1977, cuando se hizo la modificación del Código, pero no se llego a construir ni la mitad). Quiero marcar que en las otras etapas de crecimiento que hubo en BA, con gran diferencia con la actual, se crecía de manera más o menos equilibrada, con grandes diferencias de calidad en los distintos barrios, pero a lo que nos oponemos es que el 45 por ciento de toda la construcción del año pasado se haya concentrado en solamente tres barrios; que el 80 por ciento de toda la construcción de 2006 (2.700.00 m2) se haya concentrado en 9 barrios, que lo mismo haya pasado con los 2.100.000 m2 del año anterior. Hay una diferencia de 50 años constructivos entre Palermo, Villa Urquiza y Caballito, por separado, que tiene el 15 por ciento de la construcción cada uno (Caballito con solo el 3 por ciento de la superficie), y todos los barrios del sur de la ciudad con una superficie del 35 por ciento del total, y que solamente han participado en el 5 por ciento de la construcción de 2006.
Lo que vemos es que de mantenerse este ratio de diferencia en la construcción entre el sur y los barrios desarrollados de la ciudad, en cuatro años más, con una diferencia de 250 años constructivos, estamos en Río de Janeiro, y si lo dejamos dos años más, estamos en San Pablo. Este es el modelo constructivo que generó el mercado en los últimos dos años y medio. Si no se toman medidas valientes para encauzar la construcción hacia lo que necesitan los habitantes y BA, están poniendo en riesgo el tejido social de la ciudad.
El 48 por ciento de los 2.700.00 m2 cubiertos fueron vivienda suntuosa, que solamente el 3 por ciento de los habitantes de la ciudad está en condiciones de comprar; el 92 por ciento de lo que se vendió en 2006 fue cash, solo el 8 por ciento fue con crédito, lo que implica que la clase media, la media baja y obviamente la clase baja, están totalmente afuera de este falso boom de la construcción.
Pregunta para el Sr. García: ¿Cuál es el porcentaje de pérdida de red de agua potable actual en BA?
Sr. García: En términos globales, el porcentaje de pérdida está entre el 35 y el 40 por ciento en todo el ámbito de la concesión que abarca no solo la Capital Federal, sino todos los partidos del primer cordón y conurbano.
Pregunta para Lic. Desplats: ¿Conoce el índice de nacimientos anual en Caballito para los últimos cinco años? Porque la particularidad de Caballito es que los vecinos no quieren mudarse, entonces cuando crece la población, crecen las necesidades del barrio también.
Lic. Desplats. El crecimiento de población de Caballito es casi vegetativo. Tenemos una cantidad en edad avanzada y no hay crecimiento importante de población de residentes originarios, es aun mas bajo que el índice de crecimiento promedio de BA. Quiero marcar que nosotros nunca decimos que no queremos que se construya en el barrio, solo estamos planteando alturas de hasta 4 pisos en las calles y hasta 6 u 8 pisos en las avenidas. Estamos pidiendo mayor racionalidad en la construcción.
Pregunta para Ing. Schavi: ¿Tienen pensado extender estos estudios a otros barrios?
Ing. Schiavi: Cuando hicimos el convenio con AySa lo planteamos para toda la ciudad. La idea de la Comisión de Infraestructura y de la Interfuncional es que además tengan un cuerpo asesor o integración de cuerpo consultivo formado no solo por las entidades académicas sino por ONG de vecinos. De hecho es para toda la ciudad.
Pregunta para Rubén García: Es posible que el GCBA o AySa cuelguen de su pagina de Internet, cuadra por cuadra, qué lugares pueden tener problemas y cuáles no, y solamente ser un trámite administrativo conseguir el permiso?
Rubén Garcia: Respecto de publicación de esta información, se puede ver. Con respecto a los barrios de aplicación del estudio, hay que aclarar que nosotros trabajamos con una demanda inmediata pero no estadística, localizada cuadra por cuadra, y esto permitió ver cada uno de los emprendimientos con el permiso otorgado si tenían problema con la infraestructura, y por otro lado, de manera global para cada barrio, trabajamos con el crecimiento proyectado y la demanda asociada, a 5 o 10 años. Si hago una pintura de lo que quedó en este plano, hay un plan de obras concreto para atender la demanda focalizada. No tener una obra asociada físicamente en este plano detallado, no significa que en esas cuadras no hay ningún problema, si bien no lo hay en función de los datos existentes ahora. Pero decir que una cuadra está “liberada” para cualquier tipo de construcción no es acertado porque la oferta es finita y está condicionada por la infraestructura.
El plan de inversiones está atendiendo demanda inmediata, que son 18.000 viviendas por construirse en estos barrios, metros cuadrados permisionados durante 2005 y 2006.
Pregunta para el Lic. Desplats: ¿Cómo explica que si la situación en Caballito es tan caótica, la clase media siga comprando los departamentos que allí se construyen? En Pilar, la población se duplicó y la gente de clase media sobre todo familias jóvenes, siguen estableciéndose allí. ¿cómo lo explca?
Lic. Desplats. Primer caso: hay gran diferencia entre la imagen que tiene en el inconsciente colectivo el ciudadano del barrio de Caballito y lo que es realmente. En el inconsciente colectivo, es un barrio verde, con muchas plazas, poca gente, sin contaminación. En realidad, somos uno de los barrios más densamente poblados de BA, el segundo con menor cantidad de espacios vedes, el primero en contaminación de aire y el tercero en contaminación auditiva. Pero la imagen que hay en la sociedad del barrio hace que sea, inclusive para toda la gente del corredor del oeste, de Flores a Moreno, el sinónimo de avance cultural mudarse a Caballito. Esa distancia entre inconsciente colectivo y la realidad es lo que todavía lleva gente a Caballito.
Comentario del público.
Belgrano creció entre 1970 y 2001 el 27 por ciento; si solo tomamos 1991/2001 tuvo un decrecimiento de 0.8 por ciento. En Caballito, hubo un crecimiento en ese mismo período de 18,9 por ciento; si tomamos 1991/2001 decreció un 0.18, y así encontramos sorpresas analizando la información más desagregada.
Pregunta del Arq. Kopiloff al Sr. García: ¿Desde que se dicto el último decreto, cuantas solicitudes de certificado de factibilidad se le presentaron a AySa y cuantos fueron respondidos?
Sr. García: Se presentaron 173, pero no precisamente son en su totalidad alcanzados por el decreto. El decreto obliga al cliente a presentar el certificado de factibilidad en estos barrios a las obras que superan los 13,50 m de altura. Dentro de estos 173, entre 60 y 70 están alcanzados por el decreto, el resto lo presentaron de todos modos.
Comentario del Arq. Carlos Minsky:
Sería ingenuo pensar que los profesionales de la construcción proyectamos un edificio en cinco meses, es decir que la medida que el ministro Schiavi dijo que hubo que tomar nos impidió la libertad o nos obligó a tirar una cantidad de trabajo realizado. Fundamentalmente se presentaron varios proyectos que quedaron detenidos después de un trabajo arduo y de acuerdo a derecho, porque están vigentes el Código de edificación y de Planeamiento Urbano. Existen algunas desproljidades que no entendemos, el departamento de instalaciones contra incendio dice que no hay ninguna base para impedir registro de planos de incendio, y por otro lado, la orden no escrita del director adjunto de archivar los expedientes y enviarlos a una futura comisión para que los estudie. Esto es una incertidumbre terrible.
Ing. Schiavi, haremos llegar por medio de la SCA la respuesta a esta inquietud.
Ing. Chelmicki: Una aclaración. hay dos tipos de datos, estadisticos, censales y los corregidos; todos tienen errores y las publicaciones que surgen hacen las correcciones correspondientes, lo importante es siempre la tendencia que se observa intercensal si se toma siempre la misma base de datos, en este caso las conclusiones arribadas coinciden en varios informes contratados por el GCBA.
Arq. Silberfaden: Agradezco a los panelistas su presencia y comentarios, y a los presentes, participar tan ampliamente.
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